Crecimiento e inflación, ¿se ha roto la relación?

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A pesar de que las principales economías del mundo han acelerado su ritmo de crecimiento en los últimos trimestres, las tasas de inflación continúan contenidas en niveles inferiores a los objetivos de los bancos centrales, siendo el moderado repunte la razón que está llevando a los bancos centrales a mantener la política monetaria expansiva.

En el segundo trimestre de este año el PIB del conjunto de economías que forman parte de la OCDE creció en media un 2,4% interanual, acelerando su tasa de crecimiento respecto al 2,1% del trimestre anterior y 1,75% de 2016. Por su parte, las tasas de inflación subyacente se encuentran en torno al 1,5% en los principales países desarrollados, y no sólo no muestran atisbos de repunte, sino que por ejemplo en el caso de EEUU se ha relajado con cierta intensidad en los últimos meses.

En los gráficos siguientes podemos ver la relación que ha tenido la tasa de inflación subyacente y el crecimiento del PIB en Estados Unidos y Área euro en las dos últimas décadas. Salta a la vista como en el periodo 2000 / 2009 la correlación entre ambas variables fue positiva (cuanto mayor crecimiento del PIB mayor inflación), mientras que a partir del año 2010 y hasta la actualidad, esa relación se ha invertido. También destaca como en el primer periodo las tasas de inflación subyacente superaron el 2% con claridad en ambas economías, mientras que en último periodo prácticamente no se ha alcanzado ese nivel.

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La globalización, el comercio electrónico, el desapalancamiento del sector privado, etc. pueden ser sólo algunos de los factores que se encuentran detrás de la ausencia de alzas sostenidas en los precios. Las implicaciones de la relajación reciente de la inflación en EEUU han sido claras: contención del ritmo de subidas de tipos esperadas por la Reserva Federal, relajación de los tipos de interés a largo plazo e intensa depreciación del USD a nivel global. En el caso de la zona euro, el Consejo de Gobierno del BCE ha dejado claro que los tipos oficiales se mantendrán en los niveles actuales durante un periodo prolongado que superará con creces el horizonte de sus compras netas de activos. Asimismo, ha reiterado que hasta que no se observe un ajuste sostenido de la senda de inflación compatible con el objetivo del 2%, el programa de compra de activos podría ampliarse en cantidad y tiempo.

Una vez se ha confirmado que las economías se encuentran en plena fase de expansión, y en donde los riesgos a la baja en el crecimiento se encuentran acotados, la inflación se configura como la variable clave que marcará la política monetaria de los bancos centrales en el corto plazo y el comportamiento de los mercados, principalmente de renta fija y divisas.